UN LÍDER MOLDEADO CON ENTEREZA EN EVIDENCIA QUEDAN LOS CAMBIOS
Si no hay evidencias
claras de un gobierno entrante, que lo separe y lo distancie de aquello que
afectó a la administración pasada, dificulta definir con claridad si hay una
continuación de eventos o un inicio de una cuenta completamente nueva y transparente.
Es imposible representar
cambios y elementos cuestionables permanezcan en el mismo lugar que antes
estuvieron. Ya que tal actitud o postura aun sin haberlo declarado, pareciera
darle aprobación.
Considere hipotéticamente
que había reportes de lugares en donde en el pasado gobierno se dedicaban a
negociaciones, transacciones ilícitas, ilegales; y con la nueva dirección
gubernamental, en la misma posición y dirección allí permanecen. Algo dentro de
ese escenario no tiene sentido o no permite establecer una nueva dirección.
Los cambios que
requiere el país no se pueden realizar todos de inmediato, sin embargo, algo
debe poder dar o dejar un indicio claro del curso que llevará la nueva
embarcación.
Todos los imperantes,
lo requerido o prioritarios tienen que estar en la agenda ya cotejados, haciendo
ver a la población que se hará cumplir la ley sea quien fuese o lo que
implicase el precio de ello.
Claridad en todo proceso
es lo requerido para que el país pueda tanto nacional como internacionalmente
deje sin lugar a dudas que la justicia y la autoridad gubernamental no tolerará,
ni dará lugar a nada en detrimento del país.
Un líder con integridad
y sobriedad mantendrá una agenda que lo separará de todo aquello que nunca
debió de ser, sin embargo, tuvo su siembra y hubo muchos que cosecharon de
ella.
La esperanza de los
cambios no radica o debe de radicar en el hombre que tiene el cargo, sino, en la
expectación de lo que aquel permitirá que Dios haga a través de él.
Con un líder moldeado
con entereza, la corrupción o los corruptos no permanecen intocables, con
cargos y mucho menos sin restituir al estado de una manera u otra. Para ello están
las leyes, los organismos responsables de hacer cumplir la justicia a toda
cabalidad sin hacer acepción de personas. El que infringe la ley tendrá que
responder y cumplir con el justo castigo que así está establecido para todo
aquel que la quebranta; tanto para el rico como el pobre.
Proverbios
8:13- Quien teme al
Señor aborrece lo malo; Yo (Dios) aborrezco el orgullo y la arrogancia, la mala conducta y el lenguaje perverso.
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