CORTE SUPREMA DE JUSTICIA Y EL PROCESO





El magistrado y juez Jerónimo Mejía ha mantenido en alto lo que representa la Corte Suprema de Justicia, con severidad donde es necesario y al igual un manifiesto claro de que no está impedido para ejercer justicia debido a alguna parcialidad o animosidad en su función o desempeño legal contra el acusado. Bendición de Dios es si aquello que manifiesta es la realidad, ya que el acusado se vería ante un juicio justo. Empero, de no ser así, el juicio escalaría a niveles en donde no necesariamente la justicia sería lo allí defendido, mas bien, una diferencia política desbocada de inutilidad para aquella entidad legal.  
Realmente hasta el presente algunas cosas provoca pensar, si realmente el acusado o detenido podrá tener un juicio imparcial.
Sería de beneficio hacer que el ex-presidente fuese examinado por los calificados en la rama de cardiología, bajo este proceso, se descarta cualquier y toda argumentación de duda con respecto a su salud, ya que en este caso podría representar vida o muerte. Posible sea beneficioso mencionar que el objetivo es juzgarlo, no provocar o favorecer un deterioro en su salud.
Si se hubiese presentado ante la corte el tiempo citado, ¿qué habría ocurrido? Especulaciones, especulaciones. El hecho es que, aunque haya transcurrido un tiempo después de la fecha inicial en que se tuvo que presentar, finalmente está ante las leyes y juzgado panameño, en donde ante la vitrina internacional, se pueda dejar sentado que las leyes en Panamá no están con el objetivo de una cacería política, mas de hacer cumplir su función legal en toda su justa extensión.  Para esto, las emociones y diferencias de partidos, no deben tener una voz en el proceso; lo único que debe ser escuchado es lo ecuánime y lo estable en todo el proceso.
El caso Martinelli no es un asunto trivial o ligero, ya que hay muchas emociones encontradas. Es posible que sea culpable, y ante las evidencias irrefutables debe confrontar lo que exija la ley. Mas, hasta que aquello no sea demostrado, aún goza con el beneficio de la duda hasta cierto punto según las leyes.
La Corte Suprema de Justicia tiene una gran oportunidad, tanto ante la vitrina nacional como la internacional, de dejar establecido con toda claridad, que los magistrados, los hombres de leyes, la autoridad legal está al servicio de ejecutar su función sin ningún otro compromiso excepto la que le ha brindado Dios, ya que ellos lo representan a Él sobre la tierra. Sin embargo, esto es si proceden justamente.
Romanos 13:1-3 Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.
2 De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.
3 Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella;



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