EL MINISTERIO DE EDUCACIÓN Y SUS PERCANCES CREADOS (¿QUIÉN ESTÁ A CARGO?)
Cuando la mala administración
o las deficiencias son continuas en un cargo o función de un ministerio o
consejo, ¿cuál debería de ser la medida a seguir?
Si incompetencia en un cargo
es la acusación no de uno, sino de la apreciación de la gran mayoría del país,
debería estar creando alarmas, ya que el indicador revela que hay un problema.
Sin embargo, la intransigencia
y la apatía, han sido los mecanismos para continuar en la desgana en la cual se
encuentran operando.
¿Cómo puede ser posible que partidas
para todo tipo de eventos secundarios son los que tienen pre-eminencia y en lo
que respecta al presupuesto para la formación del futuro de Panamá son los que
están en ascuas, aún en espera de ser atendido?
¿Cuándo es un buen momento para iniciar las mejoras de los colegios, al
inicio del año lectivo o al cierre?
Edificios no habilitados con
la seguridad adecuada para amparar de manera segura a la niñez panameña,
mantenimientos que, si se llevan a cabo, son cuestionados por quienes lo
ejecutan y quienes lo supervisan.
El Ministerio de Educación es
una institución que:
1.
Debe poder generar
oportunidades y resultados educativos de igual calidad para todos.
Esto aún no
es una realidad, lejos está de llegar aquello a concretarse. Resultaría “interesante”
escuchar las razones por la cual aquello no es una realidad aún. Cuando ciertamente
es su función, y de poderlo ejecutar para hacerlo una realidad.
2.
Al igual otra de
sus funciones es garantizar que estudiantes e instituciones educativas logren sus
aprendizajes pertinentes y de calidad.
Cuando
la institución, no está procediendo acertadamente, adecuadamente con la
formación de estos niños, jóvenes; introduciéndoles materiales que en nada de
provecho real para sus vidas es. Alterando valores, moral, su formación
religiosa; entonces de qué extremo estamos.
Cuando la educación se está convirtiendo en la introducción a un
comportamiento anormal o inconcebible, entonces esa institución dejó de ofrecer
calidad y formaciones pertinentes, el cual es su obligación y compromiso.
La
institución ahora se asemeja a una madre, que según ella, en amor a su hijo lo
llevó a un prostíbulo, en donde según ella quería que su hijo quedase expuesto
a aquella experiencia. Lamentablemente ningún
bien o favor le hizo a su hijo, excepto el exponerlo a alguna enfermedad de
transmisión sexual o enviciado con la prostitución.
Esas
jóvenes mentes tienen que ser formadas y resguardadas de todo en cuanto sea
posible de aquello que pudiese impedir que finalicen siendo hombres y mujeres
de bien, decencia y valores cristianos.
Cuando
el Ministerio de Educación participa con la desorientación de valores morales,
están creando una sociedad discapacitada, impedida de poder desarrollarse de
manera realmente productiva. Ese Ministerio
debería ser un santuario de conocimiento para inspirar y aspirar a buenas y
mejores cosas, no a la degeneración y destrucción de una sociedad desplegada en
pasiones desordenadas y repulsivas en cualquier nivel que lo pudiese evaluar.
¿Cuál
será el problema entre manos? ¿la mala administración del Ministerio de
Educación o simplemente que ya no tiene una labor definida y para el bienestar
de la población infantil?
¿Cuántos
asociarían a niños con asesinos, les entregarían armas, o los dejarían jugar
cerca de aquello que representa un peligro para ellos? Esto es precisamente lo
que está haciendo esa institución, introduciendo con esa agenda “educación” de igualdad
de géneros y cuantas otras atrocidades entre líneas.
Mateo
18:6- Pero al que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí,
mejor le sería que le colgaran al cuello una piedra de molino de las
que mueve un asno, y que
se ahogara en lo profundo del mar.
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