POR UN MOMENTO EN EL PODER Y LUEGO CORRER
Este es el síndrome actual, entre líderes, pudientes, la
alta alcurnia; algo activado en su naturaleza, los seduce a situaciones que no
sopesaron o simplemente no quisieron si quiera considerar.
Después de las fechorías, a correr, a buscar refugio,
asilo aquí y allá, pero, ¿hacia dónde? ¿Cuál es el mejor punto ciego para pasar
desapercibido? Es lo que se preguntan los culpables.
Aunque tarda,
aunque dilate, ya sea por presión de los medios de comunicación o porque ya no
les queda una alternativa más, se procede al proceso de investigación o
detención de estos que en algún momento gozaron de un foro que los amparaba y
los cubría en sus actos ilícitos.
Luego reportes de enfermedad (algunas creadas y otros
alcanzados por el pánico que ahora les reclama) que no estuvo presente durante las coimas o los beneficios económicos del cual se nutrían en aquel
entonces. Reportes de algún desequilibrio emocional que no estuvo presente
cuando se pactaba los acuerdos, las cifras, los beneficios.
Algo en definitiva siempre afectará el proceder de todos
aquellos que están a cargo de algún puesto o alto cargo. Todo resulta tan
tentador, atractivo. Aunque fuese la propuesta más absurda, en el sentido que
aunque por un período de tiempo no es notable, porque es un crimen moral,
ético, legal, ha de quedar expuesto, solo es permitir que avance el tiempo y
aquella puerta será tocada para rendir cuentas.
¿Qué atravesará el pensamiento de aquellos en aquél
momento? Será el argumento tan lamentable como el de aquellos que se les
aconseja que no hagan esto o aquello para no afectar la salud y su respuesta
patética o turbadora, “de algo me tendré que morir”.
Cometer un error es un hecho, pero alinearse para recibir
el fuego sobre su persona, resulta incongruente.
Profesionales, personas con el más alto cargo en su país,
para luego convertirse en la burla y vergüenza para sus seres queridos. ¿Alguno
habrá considerado aquello por un momento?
Es que cuando el hombre es atrapado por la avaricia,
aquello no lo abandonará hasta no convertirlo en otra víctima, de aquello que
ya ha pasado ante sus ojos, sin embargo, hoy es uno de ellos.
Cuando la soberbia, sí la petulancia, tiene oportunidad
de entronarse, para aquél será una caída libre sin paracaídas. Ya que ha cavado
su propio foso y de hecho, caerá en ello.
Este hecho es notorio en todos los países, cultura, es
parte de la naturaleza humana, que al darle lugar, no se detendrá hasta no
lograr otra víctima.
Ahora bien, es lamentable cuando algún país le ofrezca
amparo a hombres como aquellos mencionados, complejos hospitalarios brindando
santuario a culpables, y cuantas otras alternativas el cual van ideando para
tratar de gozar de esa libertad el cual fue vendida por el valor que
consideraron que valía ese riesgo.
Cuántos nombres se podrían hacer mención de países,
personales; empero el objetivo es advertir a alguno, no sume su nombre a este
lamento. Observe a los actuales en su creada pesadilla y momentos de recelo. No
tienen dónde refugiarse, excepto arrepentimiento y admisión de culpa.
Proverbios 28:1- El impío huye sin que
nadie lo persiga,
mas los justos están confiados como un león.
Comentarios
Publicar un comentario